Toreando por la vida

 A las mujeres Tauro les disgustan todas las formas de debilidad.

De Goodman Linda – Los Signos Del Zodiaco Y su Carácter

Si a alguien le interesa la astrología (y si no lo hace, también) les super recomiendo ese libro.

Aunque no quieran ser astrólogos, o le tengan desconfianza a esa ciencia (sí, es una ciencia, en Inglaterra hay universidades de astrología), este libro les cambiará todo los conceptos preconcebidos acerca de esta práctica, y además ayudará a que se comprendan más a sí mismos (muchas veces es mejor que una sesión de terapia) y también al otro.

El lunes comencé con un libro, una novela romántica adolescente (lo sé, muchos dirán que no califica como libro, pero avisé que me gustaba literatura  de todo tipo) de Flor Bonelli, escritora de mis tierras. El nombre de la novela es “Nacida bajo el signo del Toro

Yo soy taurina. MUY taurina, tengo todas las características buenas y malas del signo. Para los que no saben, somos muy testarudos, mi madre solía decirme cuando era chica “me rompo, pero no me doblo”. Bueno, algunas veces aún lo hace.

Fue una semana ajetreada, todo el trabajo acumulado del fin de semana largo no me dio mucho tiempo para sentarme a escribir, pero sí tuve reflexiones muy profundas, en parte gracias al libro.

Una de mis mejores amigas es taurina como yo (cumple un día antes de hecho) y hasta hace poco diferíamos en muchas cosas. Ella era muy cerrada, al punto que no se le podía plantear otro punto de vista, porque directamente terminaba la conversación.

Yo, que tengo ascendente en libra, lo que me hace ser más “pacifista” solía dejar el tema sin discutir. De todas maneras, al taurino no le gusta discutir. No le gusta nada que rompa la armonía diaria.

Hoy por hoy, comenzó terapia y está siendo más abierta (aún con la obstinación del toro corriendo por sus venas), de hecho gracias a esto está en crisis con su pareja, pero ese es oootro tema.

Ella fue justamente la que me prestó el libro (y a quien debo agradecer que hace dos días que duermo menos de 5  horas por quedarme leyendo)

No sé si para todo el mundo, pero para mí, este libro remueve cosas muy profundas. Habla de una adolescente (taurina) de 16 años, que se enamora de un escorpiano.

Según la astrología, la mejor pareja del zodíaco es tauro – escorpio. Pero en fin, esta chica sufre, en parte porque hace las cosas mal, a causa de un desmedido orgullo.

Me sorprendí emocionándome por distintas situaciones, y sintiendo exactamente lo mismo que la protagonista. A mi amiga le pasó lo mismo, por lo cual le doy mis aplausos a Flor por hacerme revivir la adolescencia de manera tan absoluta.

Es por eso que amo leer, como dice Camila (protagonista del libro) “Como yo cuando leo. Cuando leo, me sumerjo en la historia y me evado.” Y más sentir esa ansiedad por saber qué pasa a continuación, típico de los libros de suspenso (este es de amor, pero para una romántica no reconocida como yo, es lo mismo)

Hoy tengo un cumpleaños,  y cuando vuelva, debería estudiar (aunque sé que voy a tirarme a leer hasta que todo esté “en paz” con el libro)

Les dejo esta definición de Linda Goodman, que me hace todos los honores

Como reconocer a Tauro

Un trotamundos amigo mío, que ha estado en todas partes por lo menos dos veces, me contó que jamás olvidará su primer viaje en barco al sur de España. Un día, mientras estaba en cubierta admirando el paisaje, se perfiló a la distancia una enorme masa de roca que se elevaba sólida y gradualmente del brillante azul del Mediterráneo, <<¡Mirad, el peñón de Gibraltar!>>, gritó alguien en el barco. Debidamente impresionado, mi amigo tomó una instantánea para mostrar a los amigos y después, volviéndose a un adolescente aburrido que ocupaba la silla de cubierta inmediata a la suya, dio cauce a su vena poética. <<¿No es una maravilla? -comentó-. Toneladas de agua lo están bañando desde hace siglos, las tormentas lo han azotado, lo han atacado los ejércitos, las civilizaciones han surgido y se han eclipsado, pero el peñón sigue allí. Nada lo cambia ni es capaz de hacerlo mover>>. <<Si-bostezó el chico-. Me recuerda a mi padre>>. (…)

Como Gibraltar, es sólido y firme y nada altera su tranquilidad. Se le puede arrojar agua encima o encenderle fuego entre los pies. Se le puede golpear el pecho con los puños cerrados, clavarle el fuego de miradas hipnóticas o gritarle a voz en grito: Tauro no se moverá un centímetro. Una vez tomada su posición, se cruza tranquilamente de brazos y se sienta sobre los talones. Exhibe un mentón bastante prominente, dilata las narices, echa atrás las orejas… y tú te aguantas.

Es raro que el Toro se lance a atropellar a alguien. Lo que quiere es simplemente que le dejen solo. No le molestes y se sentirá satisfecho. Presiónale y se mostrará obstinado. Empújale demasiado, fastídiale en exceso, y prepárate entonces para una furia violenta. Es capaz de aguantar durante meses y años, exhibiendo un dominio y un control perfectos, aspirando la fragancia de las flores y haciendo caso omiso del nervioso bullicio que le rodea. Hasta que algún día inesperado un imprudente le ponga una pajita de mas sobre los anchos lomos. Entonces bufará, empezará a arañar la tierra, entornará los ojos… y se lanzará a la carga.

Buen fin de semana!

tauro

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Turismo Interurbano

Hoy arranqué el día distinto a lo habitual.

Como no saben mi rutina, les cuento. Desde mi casa a mi trabajo tengo unas dos horas de viaje (Salgo aproximadamente a las  07.30 para entrar 09.30), pero tengo la “suerte” de que una línea de colectivos que me deja cerca de mi oficina, empieza el recorrido a 5 cuadras, así que siempre viajo sentada… y dormida, claramente.

Los miércoles suele ser un día complicado para el tránsito, no sé si por ser mitad de semana todo el mundo saca el auto a congestionar las calles (porque ir al centro en auto, es básicamente eso) o qué, pero vengo notando hace tiempo que ese día en particular, se me hacen las distancias más largas aún,

Así que opto por la otra vía: Subte.

Sí, es más rápido. Pero también más incómodo, caro y superpoblado (bueno esto último lo digo porque viajo sentada, el colectivo también se superpuebla a medida que va haciendo el recorrido)

Tengo la suerte de ser joven y linda (por qué no decirlo) entonces cada vez que subo al colectivo que me acerca a la estación del subte, en general la gente me hace lugar. Especialmente porque en la línea que tomo, hay un 80% de hombres. No son tan caballerosos (o yo tan linda) como para ofrecerme el asiento ni bien subo, pero sí para hacerme lugar y darme el asiento cuando se desocupa uno y estoy cerca.

Así que hoy para evitarme una nueva llegada tarde, decidí viajar de esta manera.  Tiene la ventaja de que duermo media hora más en mi cama, pero sé que si lo hago todos los días, llegaría notablemente más estresada al viernes, por pelearme con la gente para simplemente caminar. ¡No entiendo a la gente que te ve venir caminando apurada y se pone a arreglarse los zapatos adelante tuyo!

La corriente filosófica que sigo (una mezcla de corrientes en realidad) tiene una frase muy buena, que dice algo similar a: “por cada momento que pasas enfadado, es un momento donde pierdes el control de quién eres y lo que sientes”

Y  es verdad, con el tiempo aprendí a relajarme dentro de esa bruma de ansiedad que causa el stress diario de pelear por cosas nimias con la gente que nos rodea.

Cuando te das cuenta que estás perdiendo el control de tu forma de actuar, se abre una realidad completamente distinta ante tus ojos. Aprendí a respirar profundamente, cuando siento que me engulle ese espiral de adrenalina innecesaria.

Con el tiempo, pude hasta reírme (no siempre, tampoco soy una especie de monje tibetano eh). Y lo más importante tal vez, es que ayuda a darle dimensión a las cosas. De esa manera, cuando uno se enoja con alguien por algo grave, se enfada por eso puntualmente, y no canaliza toda esa furia acumulada (y vaya sí se acumula)  del día a día.

Ya lo dijo Einstein con otras palabras: “Por cada minuto que pasas enfadado, pierdes 60 segundos de felicidad”.

Hacía bastante que no escribía tanto, me doy cuenta que lo extrañé.

Espero que hasta ahora su semana haya ido bien (o al menos que lo malo haya sido bueno para aprender)

Nos estamos leyendo

Besos!

 

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Abandónica

Lo sé,  me perdí por casi una semana.

Avisé de esto en el primer post, así que como dice el dicho… el que avisa…

En realidad mis motivos fueron nobles, o no tanto… pero en fin, existieron.

Como les había comentado en mi última entrada, la semana pasada hubo un fin de semana de cuatro días en mi país.

El día miércoles  pusieron una nueva máquina de café en la oficina, la cual se me dio por probar. (Nunca, pero nunca jamás soy de probar los artefactos nuevos hasta que alguien lo haya probado antes, no sé qué bicho me picó, pero volveré a mis viejas costumbres)

Conclusión, el café básicamente me agujereó el estómago. Sumado a eso el jueves salí a bailar con unas amigas y tomé… bastante.

No mucho más de lo que suelo tomar, pero en el estado en que estaba mi estómago gracias al cafecito de la tarde anterior… pueden sacar conclusiones.

El final de la historia, es que mis cuatro días de “vacaciones” me las pasé durmiendo, gracias al terrible ataque al hígado que tuve. Tengo registro de haber revivido por pocas horas durante los diferentes días.

Mayormente, obligada por compromisos sociales pre establecidos.

Hoy lunes, claramente tengo acumulado el trabajo de cuatro días, así que tampoco tuve mucho tiempo para idear una entrada decente.

Mañana les hablaré más,

Espero que empiecen bien la semana!

Feliz )? Lunes!

 

Les dejo la primer canción que escuché hoy cuando llegué a la oficina:

 

 

Perfect Symetry

El hombre que no tiene música en sí, ni se emociona con la armonía de los dulces sonidos, es apto para las traiciones, las estratagemas y las malignidades; los movimientos de su alma son sordos como la noche y sus sentimientos tenebrosos como el Erebo. No os fiéis jamás de un hombre así.

Lorenzo. Mercader de Venecia. Shakespeare.

Hoy rebuscando entre mis archivos, encontré el Word en que guardo las frases de los libros que voy leyendo,

Como la mayoría de lo que leo últimamente se encuentra digitalizado, los voy anotando ahí, y cuando leo algo de forma “tradicional” me tomo la molestia de tipearlo.

Me gustó ese fragmento, así que hoy se las comparto.

En conjunto con este video de Keane, grupo que me encannnta:

Ayer no terminé de contarles mí fin de semana, porque me extendí con el tema de mi niñez.

En la presentación de este blog (A.A) anuncié que había tenido traumas graves durante la infancia, ese fue probablemente el más grave, pero no el único.

Para terminar con el tema findeanistico )?, el domingo fue el día del padre.

Hace años que no lo festejo porque no tengo una buena relación con él (tema para otro día, ya los deprimí bastante con el post de ayer)

Pero igualmente, fui a comer a la casa de mi prima,  y festejamos el día con el novio/marido y los hermanos de él.

Fue lindo estar en familia (sin personas indeseables) para variar un poco, terminé la tarde tirada en la cama de mi primita de 13 años (la que cumplió años el sábado) mirando Hermosas Criaturas  -todavía no entiendo qué tiene que ver con el libro, pero sacando que en algunos momentos pareció que tomaron los nombres de los personajes e inventaron el guión, me gustó para ser una película para adolescentes-

Mucha fiaca. Pero no pido más de un domingo.

 

Hoy fue un día raro, no terminé de despertarme por completo en todo el día. Probablemente la hora y media de danza  y mis pocas 6 horas de sueño tengan mucho que ver.

En un rato, cuando salga de la oficina, voy a comprarme zapatos con mi madre =)

Lo positivo es… que mañana es el último día de la semana! =)

Vivan los fines de semana de 4 días !!

Me voy a lavar la taza antes de que Tita (la rata de la oficina) se alimente de mis sobras.

Besos a todos.

Co-habitantes

-Limpiá tu box.

-Eh?

-Hay ratas en la oficina, fijate de limpiarlo a fondo.

Esas fueron las primeras palabras que recibí luego de cruzar la puerta de la oficina.

Fantástico. Empezar la semana sabiendo que un roedor, no característico precisamente por su  higiene y sanidad ha caminado (y quien no dice mordisqueado) mis cosas durante el fin de semana (y vaya uno a saber desde hace cuánto tiempo).

¿No es así cómo todos queremos empezar el lunes?

Más allá de la crisis de limpieza que hay en la oficina, donde todos ahora son súper limpios y miran horrorizados al resto, hay muchísimo trabajo porque el jueves y viernes es feriado, así que hay que correr para hacer todo en tres días (igual no me quejo para nada, voy a  tener 4 días para vivir mi vida tranquilamente luego de esto)

El fin de semana no pude escribir, y realmente lo extrañé. Fue bastante más intenso de lo que esperaba.

El viernes por empezar, tuve una reunión con cuatro amigas, y ni bien terminamos de cenar, mi gato mayor (Tengo dos, uno 8 años y otro de 15), se ahoga, vomita y se queda estático durante una media hora.

Hace un año casi, perdí a mi perro a causa de una enfermedad congénita que se lo llevó a los 5 años, luego de internarlo e inducirlo a un coma farmacológico. Amo con todo mi ser a los animales, y más aún a los que conviven conmigo, así que su muerte fue una verdadera pérdida, de la que aún no termino de recuperarme. Por lo que, ver a mi gato así me puso verdaderamente mal, al punto que llamé a la clínica veterinaria a las 12 de la noche. Al parecer, simplemente le cayó mal un poco de queso parmesano que le di, y como los gatos tienden a eliminar automáticamente lo que es nocivo para su organismo, reaccionó así. Hoy por hoy ya está igual que siempre. =)

Sacando eso, fue un viernes muy relajado, comimos pizza y charlamos de la vida mientras les leía las cartas (Estudio Tarot terapéutico y ellas se prestaron como sujetos de prácticas)

El sábado a la tarde, fue el festejo de cumpleaños de mi primita, donde tuve un encuentro con una de las personas más nocivas de mi pasado (Al cual estaría bueno vomitar, tal como hizo mi gato, para sacarlo de mi vida, simplemente limpiando el suelo),

Mis primos, tienen un mejor amigo de toda la vida, el cual es prácticamente su hermano. Ese mejor amigo abusó de mí desde mis 5 años hasta que cumplí los 7 u 8, no puedo decirlo con exactitud, ya que no recuerdo gran parte de mi niñez, la tengo bloqueada probablemente.

Sí recuerdo ese período de mi vida, donde le dije a mi mamá, con sencillas palabras de niña, que el mejor amigo de mis primos y vecino, “me molestaba” A lo cual recuerdo que mi tía (la madre de mis primos) desacreditó, diciendo que probablemente fueran historias de una nena con gran imaginación. O bien que era mi abuelo (pobre santo, nunca me tocó un pelo)

Mi mamá me explicó, que para poder hacer algo, tenía que tener “testigos” (palabra cuyo significado aprendí a muy temprana edad)

No recuerdo bien cómo frenó el abuso, sé que un día mi tía habló con su mamá y no sé bien en qué terminó, pero tuve paz. Como ya he dicho, guardo muy pocos recuerdos de mi niñez.

El problema no murió ahí claramente, durante años tapé que eso había pasado, y cada vez que lo recordaba, sentía que era mi culpa, que yo lo había provocado. Sinceramente no sé por qué lo pensaba, puesto que era demasiado chica para que nadie pudiera echarme la culpa de nada, digo, no tenía más de 8 años, creo que ya eso sólo, convierte al abusador en un enfermo.

Finalmente hace alrededor de un año, logré contarlo en terapia. Para sorpresa de mi psicóloga, y mía, logré entender que había sido víctima de un abuso, del que no tenía culpa alguna.

Ese mismo día, pude planteárselo a mi mamá, quien casi muere de un infarto, ya que nunca entendió qué era lo que quería decir con “molestar”. Con el tiempo, pude planteárselo a dos amigas de mucha confianza. Pero creo que nadie más en mi vida lo sabe.

Con el paso de los meses, logré identificarme con otras víctimas de abuso, y entender qué es lo que pasa por mi mente, el continuo negar la situación, asumir la responsabilidad de algo de lo que somos completamente inocentes.

Y saber que nada… absolutamente nada, cambia ni cambiará la situación.

Hoy en día, no puedo plantearle nada a mis primos, no tengo pruebas más que los débiles recuerdos de mi mente, y sinceramente, lo quieren como un hermano. No sé si hago bien o mal callando, pero no tengo ganas de exponerme a lo que la confesión acarrearía.

Sólo tengo que aprender a no sentirme tan indefensa cada vez que lo veo en una reunión familiar.

Desde este pequeño lugar, mi homenaje a quienes son víctimas de abusos de cualquier tipo, y que no tienen ni siquiera la defensa (como tengo yo) de ser niños cuando se produjo.

Les dejo una canción de creed, cuya letra también refleja mucho de lo que me hizo/hace sentir la situación.

Buen comienzo de semana para todos!

http://www.azlyrics.com/lyrics/creed/myownprison.html

 

 

 

Si realmente queremos vivir…

Si realmente queremos vivir, sería mejor que empezáramos

de una vez a intentarlo;

Si no queremos, no importa, pero sería mejor que empezáramos

a morir.

W.H.AUDEN

Es un poco crudo, pero así empieza el primer capítulo del libro “Aprender a Fluir” de Mihaly Csikszentmihalyi (cuyo nombre claramente copié y pegué)

Recién leí un párrafo, así que no puedo comentarles mucho acerca de lo bueno o malo que es, pero esa cita me gustó para ponerla en el blog,

Ayer fui al cine y a cenar con una de mis mejores amigas, hacía tiempo que no compartíamos una salida así. Aunque  trabajamos juntas y nos vemos todos los días, hablamos  vía skype y cuando salimos a almorzar en el break (y vía whatsapp y facebook), no es lo mismo en un ambiente totalmente ajeno a la oficina. Y a veces es difícil identificar esa situación.

Fuimos a ver Superman (a la cual le doy 10 puntos – sí, principalmente debido al actor, pero la trama también está muy buena) y después a cenar en un restó ahí cerca.

Charlar con ella me recordó lo necesario que es tener este tipo de trato con otro ser humano. Sí, acabo de sonar como la persona más triste y solitaria del planeta, lo sé.

A lo que voy es que, muchas veces uno se rodea de gente todo el tiempo, piensa que habla; que dice lo que realmente le está pasando.

Cuando en realidad no hace más que escupir nimiedades superficiales, e intentar decir lo que realmente sentimos, escondiéndolo detrás de miles de capas para así cerrarnos más, y ser cada vez menos capaces de escuchar lo que nos dice esa voz que todos tenemos dentro.

Hablar con ella, me hizo darme cuenta que tengo que aprender a relajarme más. Suena muy tonto y sencillo, pero creo que hasta ayer, no me daba cuenta de cuántas cosas dejé de hacer por miedo a no poder hacerlas a la perfección, lo cual es una completa estupidez, dado que la perfección no existe, es un ideal efímero que nos plantea la sociedad.

En fin, hoy me desperté más motivada, porque aunque comenzar a transitar el camino de la imperfección es algo que nunca me ilusionó antes, es la única manera en que voy a lograr ser feliz.

Los seres humanos somos perfectamente imperfectos después de todo…

Buen viernes y fin de semana para todos!

No prometo escribir este finde, ya que planeo tener una vida social (por fin!)

Disfruten!

*Pd: Les dejo esta canción de coldplay que la letra es bastante habladora )? por sí sola. =)

Equilibrio

Ayer, antes de irme a danza, leí este cuento que forma parte del libro “Los más bellos cuentos Zen” de Brunel Henry,

 Al momento de terminarlo, me hizo reflexionar. Si bien ya había pensado en colgarlo en el blog, hoy cuando lo volví a leer, me di cuenta que también me ayudó a cerrar algo que me pasó ayer.

 Fue una especie de señal de lo que vendría esa noche.

 Explico el por qué y después leen =) 

Actualmente estoy cursando el profesorado de danzas árabes, todos los años se rinde un examen dividido en dos partes, teórico y práctico.

Sinceramente, el año pasado tenía más miedo del teórico que del práctico, porque incluye escuchar música, detectar ritmos, y cosas de las cuales no me siento segura.

 La realidad es que al momento de dar el práctico, que constaba de Bailar básicamente, improvisar y un poco de técnica, nos analizaba una mesa de cuatro profesionales, la directora de mi academia, dos profesoras mías, y un tipo muy pero muy importante de afuera.

 El resultado final fue que la directora y “el examinador” me pusieron un 9 y un 9.5 (En una escala del 1 al 10) respectivamente. Ahora, cuando llegó el momento de dar la devolución general, mis profesoras me indican que aprobé “raspando” con un 7.

A lo cual, herida en mi orgullo y profundamente dolida, volví a mi casa y me quedé llorando cerca de dos horas hasta el punto de casi deshidratarme y tener jaqueca.

Mi madre no podía creer lo que escuchaba –de hecho pensó que la estaba cargando hasta que me vio llorar- No soy una persona de lágrima fácil (más bien lo contrario) así que cuando empezó el ataque, desbordante cual represa rota, realmente fue sorpresivo para todos, yo la primera.

Ese día teníamos la entrega de diplomas de mi prima que terminaba la escuela primaria, claramente no pude ir, -no podía parar de llorar, y la gente iba a notar que era tristeza y no emoción por la ceremonia- así que me quedé sola, después de asegurarle a mi madre que no me cortaría las venas con el cuchillo tramontina de la cocina.

Durante esas dos horas que me llevó controlar el llanto, medité acerca de todas las posibilidades acerca de la devolución que había tenido, cómo era posible que una persona que evaluaba danza hace mas de 20 años y había viajado por todo el mundo me dijera que “tengo talento” (palabras textuales) y me pusiera un 9.5, y la directora de mi academia coincidiera. ¿Y por otro lado, mis dos profesoras, quienes habían visto mi trabajo anual, todo mi esfuerzo, (y quienes tienen 23 – 25 años, así que poca experiencia en examinar gente) me desmoralizaran así?

 Fue duro comprender que tal vez, sí me fallara la técnica en algún punto (Ese es uno de los motivos por los que este año comencé con danza clásica) pero principalmente lo que más dolió fue que hubo mucha parcialidad. De todos los exámenes, el mío fue el único que generó discordia.

 Retomando, este año comencé más tarde a cursar árabe, empecé a perfeccionarme en técnica – con danza clásica- lo cual hace que en algunos momentos sienta menos lo que hago y sea “más dura” (Aunque sé que al final del camino, voy a logra combinar ambas y va a resultar genial), y descuidé mucho la parte teórica.

Ayer la directora de la academia (quien en su momento me llamó y me pidió disculpas por la devolución poco profesional que tuve, y con la que ella no estuvo de acuerdo) preguntó quién daría el examen este año.

 Ahí me di cuenta que todavía no logré cerrar la herida, que aún me cuesta valorar lo que bailo, no logro encontrar la medida para decir, esto lo hago bien, esto no. Una parte de mí, sabe que lo hace bien (gané competencias mundiales) pero de alguna manera, bailar es lo que me hace un ser humano. Es lo que me hace vivir y no meramente existir. Y la crítica tan dura e irreflexiva del año pasado dolió y sigue doliendo. Me siento perdida.

Una parte de mí quiere dar el examen, y otra sabe que con lo descuidada que estuve este año no lo va a lograr. También está el hecho de qué porcentaje de placer me da la devolución formal de una academia, y cuánto el verme bailar como a mí me gusta (algo que aún no logré). Y si vale la pena amargarse y desmoralizarse por algo que en realidad no tiene peso real para mí, si no para la sociedad.

 Este cuento habla del enojo, no del dolor, pero hace reflexionar acerca de a quién dirigimos nuestras frustraciones, si a lo que nos rodea, o a nuestra propia falta de control y ceguera por no poder ver la situación tal como es. 

Espero que les sirva a ustedes en la misma medida que a mí. 

Yo seguiré intentando encontrar el rumbo a través del bosque macabro de mis emociones, conflictos e inseguridades. 

Aún es muy pronto para dar un veredicto sobre qué haré a fin de año, con el paso de los días lo iré contando.

 Buen jueves! =)

 

La Barca y los dos Monjes

 ¿Quién dirá cuál es el sabor del Zen, la sabiduría de estos cuentos simples como la evidencia, libres como la verdad?

 *

Una tarde de otoño, la densa bruma esconde casi por completo el río Saitama. Un monje y un joven novicio se disponen a atravesarlo en una barca ligera. Las aguas están amarillas y muy agitadas, se ha levantado un viento muy violento:

-Maestro, ya sé que nos esperan en el monasterio de Rishiko, pero  ¿no sería prudente dejar para mañana nuestra visita? Podríamos comer una albóndiga de arroz y dormir en la cabaña de ramas que veo allá abajo.

-…

Puesto que su maestro guarda silencio, Kasuku se resigna a embarcar y comienza a remar. De la otra orilla, no se ve más que una línea oscura, perdida en la bruma.

-Maestro, el río es ancho y el viento que sopla de través nos impide avanzar como queremos.

-…

Pasan diez minutos, que a Kasuku le parecen una hora. Rema en silencio, con el corazón inquieto.

De repente, suelta los remos y se levanta, con el brazo alzado:

-¡Maestro, Maestro! ¡Mirad esa barca que sale de la bruma, viene derecho hacia nosotros!

-…

-¡Maestro, que chocará contra nosotros, nos va a romper el casco, vamos a hundirnos! ¡Ey, Piloto! ¡Eh, eh, piloto! Si cojo al que guía esa embarcación de arrearé tal bastonazo que le quitaré las ganas de andar poniendo en peligro a santos varones como nosotros…

-…

-Maestro, mirad que la barca se está acercando ya mucho y que va a embestirnos con esa proa tan afilada. Ahora ya veo al piloto ¡Ese asesino de timonel está durmiendo tranquilo!

-…

-¡Maestro, que la barca está muy cerca! ¡Por Brahma! Maldito sea ese piloto criminal, ojalá el ciclo de sus renacimientos se extienda a un millón de años, ojalá sea chacal, hiena, rata, chinche…

En el instante crítico, un remolino oportuno, o una hábil maniobra del maestro, aleja el peligro y las dos barcas prosiguen indemnes su camino.

-¿Te has fijado en el interior de la barca, Kasuku?- pregunta el maestro Zen.

-Sí, maestro. La forma que yo tomaba por un hombre era un saco de grano.

-Dime Kasuku, ¿Contra quién te has encolerizado?

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